Configuración inicial del paso
La construcción comenzó a gestarse en 1883 a partir de unas andas sencillas y de reducido tamaño, con respiraderos dorados de roleos de acanto y seis candelabros tallados por José Rodríguez Gil, Currito el dorador.

Paso procesional configurado a través de sucesivas fases desde 1883. Destaca el sepulcro realizado en 1940 e inspirado en la urna de San Fernando, la talla y orfebrería de los respiraderos y la decoración actual con querubines, bustos de marfil y faldones de terciopelo azul pavo.
La construcción comenzó a gestarse en 1883 a partir de unas andas sencillas y de reducido tamaño, con respiraderos dorados de roleos de acanto y seis candelabros tallados por José Rodríguez Gil, Currito el dorador.
Cayetano González restauró y enriqueció el primitivo paso, que mantuvo sus líneas generales hasta 1940.
José Rivero Carrera realizó el sepulcro sobre el que asciende la imagen, inspirado en la urna de San Fernando.
La incorporación de costaleros hizo necesarios nuevos respiraderos, ejecutados en el taller de Guzmán Bejarano con distintos materiales y una importante labor de orfebrería del taller de Jiménez.
Los antiguos respiraderos se adaptaron a canastilla y se hicieron nuevos respiraderos siguiendo el modelo anterior. El conjunto se enriqueció con doce querubines y bustos de marfil de los apóstoles, San José y la Virgen de la Soledad. También se renovaron los faldones en terciopelo de Lyon azul pavo; el delantero incorpora una cenefa en tisú de plata y oro y una cartela de seda con Pentecostés.